Festival de Otoño. Con estilos para todos los gustos, el sábado cerró con shows de Pink Martini, Tryo y Kevin Johansen.
Brilló en el cielo como sólo lo hace una vez cada 18 años por un fenómeno llamado Súper Luna. Y su presencia imponente fue el marco perfecto para una velada con mucha, variada y muy buena música. Era el cierre del Festival de Otoño en el Lawn Tennis Club con la gran noche de Pink Martini -por primera vez en Buenos Aires-, junto a los franceses de Tryo y Kevin Johansen.
En el marco de la segunda edición del festival, y durante toda la semana, desfilaron por este escenario y por La Trastienda, artistas de diversos puntos del planeta: Novalima (Perú), Olodum (Brasil), Petrona Martínez (Colombia), Ivri Lider (Israel), Berry (Francia), Puerto Candelaria (Colombia), Vinicio Capossela (Italia), junto a locales como Les Mentettes, Babel Orkesta, Doña María y Fémina.
Sin ser el número central de la noche, lo de Pink Martini puede que haya sido uno de los puntos más altos del festival en su conjunto. La banda-orquesta dirigida por el genial pianista Thomas Lauderdale, e integrada por sesionistas de gran categoría, ofreció un espectáculo musical para el deleite a las casi tres mil personas que se acercaron al estadio. Uno a uno fueron luciendo sus virtudes. La cantante China Forbes, con delicadeza, elegancia y una voz traída de los años 50 por el túnel del tiempo, brilló como el púrpura de su vestido de salón cantando en cuanto idioma se le pusiera enfrente: ya fuera italiano, español, portugués o inglés, como mandarín o turco.
Así como ella, merecen mención aparte el violinista de ascendencia tanguera, Nicholas Crosa; los mil sonidos de la trompeta de Gavin Bondy; el estilo de la guitarra de Dan Fahenle; y el ritmo latino del peruano Martín Salazar en la percusión. Para dar una noción de su sonido, basta con completar la formación del grupo de Portland, en los Estados Unidos, con congas, contrabajo, percusión y batería. Con una marcada influencia latina en sus canciones, brindaron un viaje por paisajes musicales de todo el mundo luciéndose en temas como Piensa en mí, Brazil, Hey Eugene, Amado mío y Tuca Tuca , de Rafaella Carrá.
Cerca de la medianoche, el cierre estuvo a cargo del grupo francés Tryo, que con su exitosa participación en la edición anterior, ganó una sortija por una vuelta más este año y cumplió con las expectativas con un show celebrado e intenso.
La fórmula para sus canciones que combinan reggae, rock, rumba y flamenco con influencias de sonidos de medio oriente, son sus tres guitarristas cantantes: el rockero Manu Eveno; el compositor y exponente de la chanson francesa, Christophe Mali; y el carismático ritmo ragga de Guizmo; todos empujados por el poderoso cajón peruano del chileno Daniel Bravo. Fueron ellos los favoritos de los más jóvenes, que aguantaron la maratón hasta el final bailando contra el frío con éxitos como El dulce de leche, Toi & Moi, Yakamoneye y Bidonville .
El gran anfitrión de la noche con su entretenido repertorio neo arrabalero, cumbiero y bailable, había sido Kevin Johansen más los diez The Nada, que inauguraron la velada con las ilustraciones de Liniers de fondo. Fue él quien hizo que la gente entrara en calor moviendo el cuerpo con temas como La cumbiera intelectual, Hotel Patagonia, La Tangómana o Daisy . Sobre el final, tuvo como invitado al italiano Vinicio Caposela, otra de las figuras del festival. Además, durante los intervalos, los visitantes tuvieron la posibilidad de disfrutar del perfume del hip hop de Fémina, y de deleitarse con las exquisitas canciones a cuatro vientos de Les Mentettes, en esta ocasión, sin la orquesta. Suficiente oferta como para que todos volvieran con los oídos llenos. Como la Luna.