Me enamoré de la televisión. Formada en el teatro, debutó en la pantalla con el rol de homosexual en El elegido. Cuando termine la tira, irá a golpearle la puerta a Almodóvar.
Gigí, dejá a Greta, porque te está haciendo mal”. “Gigí, no seas tan pendeja, sé un poco más adulta”. “Gigí, ahora te volviste mala en serio”. Todo eso han empezado a decirle quienes la cruzan por la calle, cuenta. Y ella no sale del asombro: “En la tele, el público se come la ficción. ¡Es genial!”, dice Paula Kohan, una actriz formada en el teatro y el canto, cuyo primer papel en la televisión es el de la veleidosa muchacha que mantiene una relación lésbica con Greta, el personaje de Mónica Antonópulos, en El elegido (Telefe, lunes a jueves, a las 23). “Me enamoré de la televisión”, declara, convencida.
¿Qué es exactamente lo que te enamora de la TV?
La resolución rápida. Que te digan: ésta es la escena, y hay que sacarla, y es ahora, es ya, y hay sólo una o dos tomas. A mí, que vengo del teatro, donde se ensaya dos o tres meses antes del estreno, la inmediatez de la televisión me genera una adrenalina que me encanta.
¿Cómo entraste a “El elegido”?
Me lo propuso Martín Seefeld, que me había visto en Baraka. Es algo que agradezco mucho, porque no es fácil que entren nuevas caras a la tele. En general, siempre vemos a los mismos actores. Y que la producción de El elegido haya apostado a alguien como yo, una chica que viene del teatro, del conservatorio, de estudiar con muchos profesores, es algo que celebro. Me alegra por mí y por todos los que en algún momento podrán tener una oportunidad como la que estoy teniendo yo.
¿Te da más pudor hacer una escena de amor con una mujer que con un hombre?
Esta es la primera vez que hago de homosexual. Y, a decir verdad, me da más pudor hacer escenas de amor con un hombre, porque entre mujeres hay más confianza, más intimidad. Con Mónica (Antonópulos) podemos hablar en detalle de lo que nos parece conveniente hacer para afrontar las escenas con respeto. Me siento cómoda en este personaje, que pensé que me iba a resultar más difícil. Me hice amiga de Mónica, y eso nos hace sentir más relajadas.
¿Cuándo y cómo empezó tu vocación artística?
A los 8 años. Les pedí a mis papás que me mandaran a estudiar teatro, porque eso era lo que me apasionaba. Me llevaron a la escuela de Hugo Midón, donde cursé los tres años. Desde entonces, nunca interrumpí mis clases de teatro. Después de egresar del conservatorio, el IUNA, estudié con Julio Chávez, con Marcelo Savignone, y ahora estoy entrenando con Ricardo Bartis. Me encanta estudiar, porque el entrenamiento me permite sorprenderme, descubrir cosas nuevas, no encasillarme. Además, estudio canto desde los 10 años.
¿Tus papás creyeron en tu vocación temprana o pensaban que era una diversión y que luego del secundario estudiarías una carrera convencional?
Mi familia siempre estuvo ligada al arte. Mi papá fue esposo de Inda Ledesma, que es la mamá de mis hermanos. La veta artística me viene del lado paterno.
¿Tu papá es actor?
No, es médico, como todos en mi familia. Mi papá es uróglo y mi mamá, geriatra. Ella quería ser actriz, pero sus padres le dijeron “no, andá a estudiar Medicina”. Y ella, obedeció. Antes, esas cosas pasaban... Mi papá es del Chaco, y mi mamá, de Entre Ríos. Yo nací en Buenos Aires, que es donde ellos, que ahora están separados, se conocieron. Mi papá tiene 85 años y mi mamá, 60. Yo, 26... No fui deseada (ríe), pero después, festejaron.
¿Y vos nunca pensaste en estudiar Medicina?
No, jamás. Me da miedo la Medicina. Me cuesta ir a los médicos, me cuesta tomar medicamentos. Supongo que en casa de herrero, cuchillo de palo. Mi familia habla de Medicina todo el tiempo, y yo soy muy sensible. Recuerdo más de una cena en la que se ponían a contar el caso de algún enfermo, y yo me largaba a llorar.
¿Cómo te resultó el trabajo en “Familia para armar”, donde compartís el elenco nada menos que con Norma Aleandro?
Audicioné, y me dieron un papel en la película. Con Norma tuve dos escenas. Fue un premio, porque ella y Mercedes Morán son mis dos grandes modelos.
Contame sobre tu experiencia en hacer ficciones para la Web.
En su momento, escribí e interpreté una historia llamada Buscando a no sé quién. La produjimos como pudimos, buscando sponsors. Ahora, estoy participando de otra, Vera Blum, que es de los creadores de El vagoneta y La pareja del Mundial. Hago de wedding planner, y va a salir en clarin.com. Para mí, ésa es una manera más accesible de hacer televisión, y una tendencia que se está imponiendo.
¿Qué deseás para el futuro?
Hacer personajes diferentes, no encasillarme, porque me siento una actriz camaleónica. Quisiera seguir haciendo televisión, cine y teatro. Y además, tengo un tercer sueño: trabajar para Almodóvar. Desde que era chica, y hacía cortos, todos empezaron a decirme que tenía que trabajar con él. Después de escuchar eso durante 15 años, me convencí de que algún día tendrá que suceder.
¿Te contactaste con su productora?
Sí, y me respondieron que iba a haber un casting, pero la fecha coincidía con el comienzo de grabaciones de El elegido. Pero lo seguiré intentando.
Cuando termine la tira, andate a España, y golpeá la puerta de Almodóvar...
Mirá, durante toda mi carrera, tiré para adelante, toqué puertas, dejé material, estoy muy acostumbrada a ir a todos lados para conseguir lo que deseo. Fue mucha fuerza de voluntad, mucho trabajo y estudio. Así que no me parece nada raro pensar en ir a tocarle la puerta a Almodóvar.