Cómo evitar los gérmenes, en una guía para viajeros ¿obsesivos? Limpiar el asiento con antisépticos causa miradas risueñas, pero tiene sus adeptos
THE NEW YORK TIMES.- Cuando Peter J. Sheldon sube a bordo de un avión, a cualquier destino que vaya, su rutina de seguridad va mucho más allá de ajustarse el cinturón y fijarse dónde está la salida de emergencia más próxima. Una vez que llega a su asiento, limpia meticulosamente el almohadón, el respaldo, los apoyabrazos y la mesa rebatible con paños desinfectantes. Se rehúsa a tocar las revistas que se ofrecen a bordo y evita, en lo posible, usar el baño. Confiesa que desde que comenzó con este hábito tiene que soportar innumerables miradas por parte del resto del pasaje, pero que nunca se enfermó después de un vuelo.
"Me convertí en una persona cauta, obsesiva con los gérmenes", comenta Sheldon, gerente de una empresa de limpieza comercial. Tal vez, al tratarse de alguien para quien los gérmenes constituyen su forma de ganarse la vida, sea más neurótico que la mayoría; sin embargo, basta con mirar la cantidad creciente de productos de catering destinados a los fóbicos a los gérmenes para ver que este señor no es el único.
Una serie de factores, como el estallido de la gripe A en 2009, las recientes plagas de chinches en los hoteles y los aviones cada vez más abarrotados, donde los pasajeros están más cerca unos de otros, contribuye a que la gente sea más consciente de los gérmenes y microbios que puede pescarse cuando viaja, y actúe para protegerse. Como consecuencia de todo esto, las empresas difunden una gran variedad de productos que prometen ayudar, como barbijos, aerosoles antisépticos, fundas para los asientos de avión y purificadores de aire portátiles.
La higiene ante todo
Magellan's, una compañía que se especializa en productos de viaje, exhibe en su catálogo dos páginas desplegables dedicadas a la higiene y la salud en los viajes que incluyen un nanoescáner de 90 dólares que utiliza luz ultravioleta para matar los gérmenes en las mesas rebatibles de los aviones, la ropa de cama de los hoteles y los controles remotos del televisor. También aparece un aerosol, un antiséptico natural, elaborado con raíces de cúrcuma que ayuda a prevenir infecciones virales creando un medio no apto para que se reproduzcan los gérmenes inhalados (su precio es de 15,85 dólares). Según esta compañía, el rubro salud e higiene creció un 18% desde 2006. Entre las novedades de este año ofrecen protectores para la cama, el equipaje y aerosoles orgánicos que supuestamente matan todos los microbios.
"Tal es la obsesión que algunos pasajeros viajan como si estuvieran en una sala de guardia de hospital protegida contra posibles contagios", asevera Stanley Weinberg, gerente general de Wein Products, una empresa con sede en Los Angeles, que fabrica un filtro de aire pequeño que se cuelga al cuello, llamado Ultra-Mini Air Supply, cuyo costo es de 135 dólares, y que según sus fabricantes utiliza tecnología iónica para reducir la contaminación del aire. "Los ingresos por nuestro filtro de aire se duplicaron en los últimos tres años debido al temor al contagio", agrega.
La preocupación entre los pasajeros de que por usar estos productos podrían tildarlos de neuróticos parece haber decrecido, al menos así lo estima Angela Aaron, una estilista de modas que diseñó y vende una funda que se adapta a los asientos del avión para reducir la exposición a los gérmenes. "Al comienzo, la gente pensaba que había que tener alguna fobia para usar este producto", comenta, pero agrega que tanto el interés de los pasajeros como el de los empleados de las compañías aéreas la alentaron. Y concluye: "Son los auxiliares de vuelo, hombres y mujeres, los que más énfasis ponen es esto".
Aunque no existen datos que corroboren que hoy en los aviones se enferman más personas que en el pasado, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos señala en su sitio web que "al igual que otros ambientes de contacto cerrados, la falta de espacio en los aviones puede facilitar la transmisión del virus de la gripe de persona a persona o a través del contacto con superficies contaminadas". Y al menos un estudio confirma lo que resulta obvio: que en los aviones hay gérmenes.
Opiniones encontradas
En 2007, Charles P. Gerba, profesor de Microbiología Ambiental de la Universidad de Arizona, tomó muestras en baños y mesas de avión en ocho vuelos para ver qué bichos podrían estar abordo al acecho. El análisis de cuatro de seis mesas rebatibles confirmó la presencia de la bacteria estafilococo áureo, resistente a la meticilina, y en una bandeja se encontraron norovirus, el grupo de virus sumamente contagioso que puede provocar un ataque de uno o dos días de vómitos, diarrea y retorcijones. En la mayoría de los baños testeados encontraron bacterias E. coli. El 30% de los lavamanos, botones de descarga de inodoros y canillas tenían estas bacterias, al igual que el 20% de las tapas de inodoros, según esta investigación.
Las compañías aéreas insisten en que trabajan de manera diligente para mantener la limpieza en los aviones. American Airlines hace una limpieza profunda de sus aeronaves cada 30 días, que incluye lavado a fondo de tapizados, alfombras, baños, recipientes y mesas rebatibles. Southwest introdujo este año un nuevo régimen de limpieza que implica una profunda "light" (ligera) dos veces por semana, y otra a fondo todos los meses en la que, según Chris Mainz, vocera de la compañía, "se friegan bien todas las superficies, rincones y ranuras".
Y aunque mucha gente se preocupa por la calidad del aire de los aviones, son las superficies compartidas que tocan los pasajeros a lo largo de todo el día las que comúnmente transmiten los gérmenes. "Los virus del resfrío y la gripe pueden sobrevivir hasta 72 horas en superficies plásticas", comenta el doctor Gerba, mientras que los norovirus pueden sobrevivir entre dos y cuatro semanas.
Pero los expertos en gérmenes opinan sobre estos nuevos productos que muchos de ellos pueden ser más eficaces para contener temores psicológicos que para prevenir contagios. "Todo lo que uno tiene que hacer es lavarse las manos antes de tocarse la cara y también antes de comer o beber algo", afirma Philip M. Tierno (h)., director de Microbiología e Inmunología del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York y autor de The Secret Life of Germs ( La vida secreta de los gérmenes ). El uso libre de toallitas higiénicas o paños desinfectantes también puede ayudar a prevenir enfermedades. Pero este especialista desecha la mayoría de los productos que se promocionan a los viajeros por considerarlos "ineficaces" e "inútiles", salvo el barbijo, que podría ofrecer cierta protección contra el contagio de un resfrío del compañero de asiento. Por ejemplo, si bien la purificación del aire con iones puede contribuir a reducir la contaminación a bordo, no puede evitar el contagio de un resfrío. "Todo lo que el pasajero de al lado tiene que hacer es estornudar, y ya está."
Weinberg, de Wein Products, está de acuerdo con que aquel que se sienta junto a un pasajero enfermo es más propenso a pescarse un resfrío, pero refuta que "si podemos reducir la cantidad de partículas de gérmenes que nos alcanzan, reducimos la probabilidad de inhalar una dosis de contagio".
Entonces, clientes como Susan O'Neal, de Scottsdale, Arizona, que viaja a menudo por proyectos filantrópicos, sostiene que el minipurificador de aire de Wein Products evitó que se contagiara en vuelos a más de 68 países. Y afirma: "El leve zumbido del filtro de aire a pila, que me cuelga del cuello cuando subo al avión, me hace sentir que estoy a salvo".
En resumidas cuentas, comprar productos que a uno le hagan sentirse más seguro y limpiar la mesa rebatible del avión y el control remoto del hotel no daña, pero estas medidas no deben reemplazar a un buen lavado de manos y el uso de toallas higiénicas, que son la mejor manera de evitar el contagio de enfermedades.