SAN SALVADOR, El Salvador. Una de las cosas más interesantes que me dijo el presidente Barack Obama en una amplia entrevista que le hice la semana pasada fue algo que mencionó casi al pasar: que América latina es una región clave para el éxito de Estados Unidos.
¿Fue una señal de un cambio en la forma en que Estados Unidos ha mirado tradicionalmente a la región, o son palabras vacías de un presidente deseoso de complacer a los países vecinos y de captar el voto hispano en Estados Unidos?
Durante la entrevista, que se realizó en El Salvador hacia el final de su gira de cinco días por América latina, Obama señaló que la región es más importante que nunca para Estados Unidos. América latina compra tres veces más productos norteamericanos que China y la economía de los países latinoamericanos está creciendo rápidamente.
"Pero ¿por qué deberíamos pensar que usted dedicará más tiempo a trabajar en los asuntos regionales después de este viaje?", le pregunté al presidente. Le recordé que en una entrevista previa que le hice durante la campaña electoral él había dicho que designaría un enviado especial para América latina y que celebraría cumbres anuales de las Américas para asegurar que la Casa Blanca mantenga un interés permanente en la región y no postergue temas regionales continuamente debido a crisis en otras partes del mundo.
"Pero hasta el momento no ha hecho ninguna de esas cosas", le recordé al presidente.
"Bueno, pero recuerde que hemos hecho progresos significativos. Lo que hemos hecho es cultivar intensas relaciones con todos esos países'', dijo Obama. "Ampliamos el G-20 [el grupo de los principales países industriales y economías en desarrollo del mundo]. Interactúo con estos líderes todo el tiempo.''
"Pero ¿qué pasó con la idea de nombrar un enviado especial y de realizar cumbres hemisféricas anuales?", le pregunté.
Un nuevo modelo
Obama respondió que el solo hecho de que no hubiera cancelado su viaje a América latina debido al establecimiento de una zona de exclusión aérea sobre Libia, que coincidió con el principio de su visita a Brasil, Chile y El Salvador, habla por sí mismo. "La razón por la que realicé este viaje, incluso en medio de todas las cosas que están pasando, fue subrayar la importancia que esta región tiene para nosotros'', dijo.
Obama agregó que desea crear un "nuevo modelo'' de relación con la región, en que Estados Unidos y los países latinoamericanos sean "socios igualitarios''.
"Nuestra relación con América latina debe ser una relación en que Estados Unidos no venga aquí como benefactor ni le diga a nadie «Estamos aquí para resolver sus problemas»", afirmó. "Países como Chile y Brasil son actores de la escena internacional, así que nuestra interacción pretende ser de socios igualitarios para resolver problemas no sólo en este hemisferio, sino en todo el mundo."
"Muy bien, pero ¿qué hay de su promesa de campaña de crear mecanismos para asegurar la continua atención de la Casa Blanca a la región?", insistí.
"Mire, América latina ocupa un lugar prioritario para nosotros", me respondió Obama. "En cuanto a ser capaces de organizar una cumbre anual, bueno, resulta que ha habido algunos acontecimientos que han interferido: no sabíamos que íbamos a tener la peor recesión desde la década de 1930'', dijo.
Sin embargo, Obama, sobre su viaje a la región, agregó que quedó extraordinariamente impresionado con el progreso que ha experimentado América latina. "Voy a mantenerme concentrado en la región, porque creo que es una región clave para el éxito de Estados Unidos''.
Mi opinión: para un presidente que no tiene una historia de lazos personales con América latina y que está lidiando con varias crisis en su país y en el exterior, me pareció que Obama está muy al tanto de los temas de la región.
Para mi sorpresa, la Casa Blanca no me pidió que presentara mis preguntas anticipadamente y tampoco los temas que pensaba plantear. Cuando le pregunté por los acontecimientos recientes en Cuba, Venezuela, la Argentina y Colombia, entre otros, el presidente respondió con soltura, sin pedir ninguna información a sus asistentes.
Y, para su crédito, Obama parece entender que, para competir más eficazmente con los bloques económicos de Asia y Europa -así como para reducir el flujo de inmigrantes ilegales y drogas-, Estados Unidos necesita una mayor integración política y económica con la región. Eso parece una obviedad, pero es algo que un creciente número de aislacionistas en el Congreso norteamericano no terminan de entender.
Pero me temo que si no se establecen mecanismos concretos para que la Casa Blanca se mantenga concentrada en la región -ya sean cumbres anuales o un enviado especial, o lo que sea- no veremos un gran plan de la administración Obama destinado a forjar la alianza con las Américas que prometió durante su campaña. Su discurso, que propone una "sociedad igualitaria", es muy bueno, pero no es sustituto para la acción.