Entrevista La Mala Rodríguez La andaluza hoy presenta Dirty Bailarina, un viaje a su interior.
Nada de hablar por hablar. María Rodríguez, La Mala, lengua filosa de Andalucía, piensa cada palabra y responde con paz en la voz. Habla de Dirty Bailarina , su nuevo disco, por el cual hoy vuelve a tocar en Buenos Aires. El que le hizo ganar un Grammy Latino y la muestra desde un costado más sensible y menos combativo. El lado bueno de La Mala.
¿El estado de ánimo del artista siempre se refleja en su arte? Si es sincero y consigue transmitir sus sentimientos, sí. Expresará lo que siente. El arte es una manifestación desde sí mismo.
Tu nuevo disco se siente introspectivo, sensible, ¿te sentís así? En ese momento estaba buscando mucho, y muy profundamente. He encontrado cosas muy buenas. Un buen camino. El mejor que puede haber, el de la verdad y el amor. Hacia uno mismo, sobre todo. A partir de ahí se genera una gran bola, y todo parece que camina. Hay muchas cosas interesantes que he aprendido en este tiempo, y me parece lindo compartirlas con el mundo. La fuente ha sido la experiencia, que es tremenda. Cuando tu vives algo, y reflexionas, sopesas. Algunos libros que llegan en el momento adecuado, y ciertas personas con las que conversé en los momentos justos también. Si sabes estar atento, ves señales por todas partes. Y te ayudan.
Presentás el disco como un trabajo de ciencia ficción a través de un personaje, ¿cómo surgió? Tengo un discurso: estamos aquí poco tiempo, vamos a utilizarlo. Pongámonos en la hipótesis de que no hay nada, de que ha explotado una gran bomba y sólo quedan algunas ramitas, unos brotes rompiendo las aceras. Y está todo por hacer. Eso ha sido muy inspirador para hacer las canciones. Cuando sientes que tienes que volver a empezar, de una manera constructiva, te ayuda a ponerlo todo en orden. Me apetecía hacer ese ejercicio. Quise buscar un marco para estas canciones, y el que me imaginé luego de ver la obra de Jan Saudek, un fotógrafo de Europa del Este, tenía que ser algo así, coloreado, con unas imágenes bien sucias, pero a la vez delicadas y románticas. Todos esos eran los detalles que quería imprimir en el arte. Las imaginé en una Andalucía que no se sabe si es del pasado o del futuro. Con elementos tecnológicos y tradicionales. Donde parecía que algo terrorífico iba a pasar, pero a la vez también se sentía calidez.
Se trata de un disco conceptual...
Simplemente he enmarcado las canciones de mi protagonista, que no es más que una proyección de mí en otro momento. Me hacía falta. Hay veces que nosotros no nos podemos ayudar, necesitamos la mano de un amigo que nos diga las cosas. Ella ha sido mi confidente, la que me ha dicho las cosas que necesitaba escuchar. Es Dirty Bailarina, mi tataranieta, que es mayor que yo, y seguramente sabrá más también. Yo me he dejado aconsejar.
A veces a los hombres, o a las mujeres con personalidades fuertes como la tuya, nos cuesta hablar de amor. Tus canciones siempre fueron al frente, combativas, crudas y algo oscuras, ¿sentís que hubo un giro? Es que es muy fácil cagarse en la puta y decir que todo es una mierda. Decir que se joda todo el mundo... Es que ya lo encuentro demasiado fácil. Me parece mucho más difícil el callar, el reflexionar antes de opinar. Lo cierto, es que quizá soy mucho más valiente ahora que antes.