¿Pagarías más por atenderte con el director médico de la clínica?
Las instituciones cobran diferente según el profesional al que se le consulta, aunque sean de la misma especialidad; lanacion.com te explica porqué pasa esto
Apenas ingresamos a la clínica quedamos deslumbrados por la presentación del lugar. Finos detalles en mármol, una sala de espera muy agradable y equipada, donde una suave música funcional se complementa con varias pantallas de televisión que intentan hacer menos tediosa la espera.
Una amable secretaria nos recibe y nos explica acerca de los honorarios de las consultas particulares. "Si desea atenderse con el director de la clínica, el valor de la consulta es de $300, en cambio si opta por alguno de los médicos de planta, el valor es $150". Algo desconcertados, preguntamos inmediatamente porqué la diferencia. Manteniendo el tono amable y casi sin inmutarse, la secretaria se limita a responder que esa es la política de la clínica.
Luego averiguaremos que estas diferencias también se reflejan en otras situaciones, tales como cirugías u otras prácticas profesionales en las que interviene en forma directa el médico.
Nos resulta algo llamativo que puedan cobrarse precios diferentes por un servicio prestado dentro de la misma institución, utilizando los mismos equipamientos y elementos de apoyo. Entonces surge una inquietud clave: ¿obtendremos los mismos resultados con todos los profesionales de la clínica? No lo sabemos, y difícilmente podamos comprobarlo de antemano.
Justamente esta inevitable incertidumbre es la que posibilita a muchas instituciones cobrar honorarios superiores por los servicios de los profesionales más reconocidos.
En el rubro servicios profesionales resulta imposible comprobar fehacientemente en forma anticipada la calidad de aquello que consumiremos. No es lo mismo que, por ejemplo, comprar un auto, donde podremos pedir una prueba de manejo en la concesionaria o llamar a un mecánico amigo para que revise el motor antes de cerrar la operación.
A menos que hayamos experimentado el servicio anteriormente o tengamos referencias muy claras de personas que hayan concurrido a atenderse con los diferentes profesionales, la incertidumbre es inevitable. Ante esta situación, los clientes buscan indicios que permitan reducir el riesgo de la decisión que van a tomar. Uno de estos indicios es el precio. Entonces, parte de los clientes se vuelca a las opciones de precio mayor, adhiriendo a la percepción que un precio más alto señala una mayor calidad.
Además, particularmente en productos y servicios relacionados con la salud, la demanda es menos sensible al precio, por lo cual no sorprende que inclusive se encuentre desbordada la capacidad de atención de aquellos profesionales que cobran los honorarios más altos.
En economía, suelen denominarse "bienes de experiencia" a aquellos productos y servicios cuya calidad no puede ser evaluada por los clientes antes de consumirlos. Dentro de esta categoría se encuentran los servicios profesionales. En estas situaciones factores como la reputación del prestador del servicio, la publicidad, las características del lugar de atención o un precio mayor interpretado como indicador de calidad superior, son elementos que tienen una alta incidencia en la decisión de compra del cliente.
En definitiva la diferencia de precio es el costo de reducir la incertidumbre que enfrenta el cliente. Si bien el hecho de pagar un adicional no representa de ninguna manera una garantía del servicio que se recibirá, en muchos casos la conciencia del cliente está más tranquila por haber elegido la opción que el precio implícitamente señalaba como la más recomendable. Entonces, ¿estaría dispuesto a pagar un adicional por atenderse con el director médico de la clínica?
(*) Ariel Baños es un economista especializado en estrategias de precios. Es presidente y fundador de fijaciondeprecios.com y autor del libro Los secretos de los precios.