Los trabajadores decidieron suspender hasta ese día la medida de fuerza
Ayer, el Teatro Colón fue noticia por dos motivos. Uno: la excelente repercusión que tuvo El gran macabro, el montaje de La Fura dels Baus. Dos: la llegada de telegramas a 41 músicos de la Orquesta Estable y la Filarmónica que pusieron fin a su situación contractual de renovación anual. Son todos músicos de jerarquía internacional que obtuvieron sus puestos luego de rigurosos concursos. "Nosotros veíamos las balas pasar hasta que nos dieron", interpretaba uno de ellos, ayer.
La nueva medida tomada por Pedro Pablo García Caffi, director de la sala, motivó una nutrida, extensa y divida asamblea en la que -pasadas las 17- Roberto Arrechea, secretario general de ATE Capital, anunció la suspensión, hasta el martes, del paro con presencia en el lugar de trabajo que un sector de los trabajadores había iniciado en diciembre.
En esta nueva hoja de ruta, el martes tiene prevista una reunión con Andrés Ibarra, el secretario de Recursos Humanos del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. El punto de partida, según apuntó apenas culminó la asamblea, es el reintegro de estos 41 trabajadores y "terminar con la línea sancionatoria aplicada por este gobierno".
Luego de la asamblea, García Caffi afirmó a LA NACION: "Estoy contento. Llevo dos años en el Colón, pasé varias tormentas y hoy vislumbro la luz. Lo cual confirma que los pasos que hemos dados han sido correctos. Los problemas del Colón los resuelvo hablando con los trabajadores y no con los representantes gremiales".
Por un (breve) momento, la llegada de Plácido Domingo dio la idea de que el largo conflicto entre un grupo de trabajadores del Teatro Colón y las autoridades de la sala había llegado a un punto tal de tensión que, gracias a la mediación del cantante lírico español, existían ciertas posibilidades de llegar a un acuerdo entre las partes. Desde el gobierno, esa idea había sido fogoneada por Hernán Lombardi, el ministro de Cultura de la ciudad, que fue el único representante del gobierno que agradeció públicamente a los integrantes de la Orquesta Estable y de la Filarmónica el haber suspendido el paro para tocar con el maestro Domingo en el Obelisco. Aquellos fueron tres días tensos, pero cargados de gestos simbólicos tanto de una parte como de la otra.
Plácido se fue y, a los pocos días, estrenó La Fura dels Baus. Al mismo tiempo que comenzaba la temporada lírica con El gran macabro , se conoció el dictamen de la Procuración General recomendando la cesantía de ocho trabajadores (los mismos a los que el gobierno les inició una demanda millonaria que sigue en manos de la Justicia). Dos días después, comenzaron a llegar las notificaciones que ponían fin a los contratos de los músicos.
Durante todo el día de ayer, García Caffi mantuvo su línea argumental: "No se renovaron los contratos de músicos porque la Orquesta Estable no está tocando actualmente" y explicó que sólo se "discontinuaron contratos". Sobre el grupo con el cual está enfrentando, desde hace tiempo, acotó: "Son profesionales de la distorsión, que dicen: «Vamos a demostrarle a Macri que no puede tener el Colón abierto». Es un grupo absolutamente pequeño, pero con una potencia extraordinaria y poder de fuego en los medios singulares".
En la misma línea, el jefe de gobierno, Mauricio Macri, advirtió que los gremialistas "se sublevan, patotean, agreden y no dejan trabajar". En declaraciones radiales, resaltó que existe "un ámbito conflictivo", pero prometió que dará "esta dura batalla para que se respete el teatro y se manejen las cosas como deben ser".
Acción y reacción
Mientras el gobierno hacía este tipo de declaraciones, desde el arco opositor, algunos funcionarios nacionales, como Abel Fatala, y legisladores porteños, como los diputados Fabio Basteiro y Francisco Nenna, criticaron duramente las nuevas medidas. Por su parte, el Sindicato Argentino de Música (Sadem) declaró a Pedro Pablo García Caffi "persona no grata de la actividad musical" y se propuso organizar una movilización nacional en caso de persistir el conflicto. Casi al mismo tiempo, Inés Urdapilleta, miembro del directorio del ente autárquico del Teatro Colón, pidió de urgencia una reunión para el lunes.
Consultado Domingo Rocchi, delegado de Sutecba, dijo que el tema de los 41 contratos es como "la crónica de una muerte anunciada". "Soy administrativo y sé cómo viene la cosa. En febrero, ya no cobraron el contrato y la siguiente medida era la que se aplicó ahora. Por eso le pedimos al otro sector de empleados que revean la situación."
De los casi mil trabajadores del Colón, alrededor de 120 son contratados que están cubriendo vacantes. Son, según los dichos de Máximo Parpagnoli, los famosos "contratos basura". Esos trabajadores contratados bajo la modalidad de locación de servicio esperan concursos públicos y abiertos para ocupar la planta permanente. Justamente, ayer, salió publicada en el Boletín Oficial la resolución que deja sin efecto un llamado a concurso para cubrir puestos en la Orquesta Estable, "por no estar dadas las condiciones que permitan y garanticen el desarrollo de sus etapas posteriores ni el ingreso de nuevos integrantes en un contexto connotado por la falta total de actividad". Así como se dejaron sin efecto los contratos de los 41 músicos, se dejó sin efecto el llamado a concurso. Los hay en las orquestas (entre un 20 y un 25 por ciento), como también en áreas administrativas, artísticas y en escenotecnia.
Juan Barrile es representante del Coro. Responde a Sutecba, el sector más ligado al gobierno de Macri. "Primero que nada, es necesario destacar lo lamentable de todo esto. Me parece que la única posibilidad es juntarse y dialogar. Si llegamos a esta situación, es porque hubo errores tanto del gobierno como por parte de los trabajadores que están en huelga", destacó. Agregó que el 94 por ciento del Coro está trabajando. Plácido Domingo fue el que, en su reciente visita, aseguró que el real tesoro del Teatro Colón era su coro y sus orquestas. Bien, 41 de esos tesoros, por ahora, ya no pertenecen al teatro.
Para la reunión del martes, el gobierno había pedido el levantamiento de la medida de fuerza. Los trabajadores, o parte de los trabajadores del Colón, pedirán, en primer término, la suspensión de sanciones de todo tipo y la renovación de contratos. A partir de eso, el punto siguiente es el salarial. Después de esa reunión, habrá una nueva asamblea que evaluará el acta. Mientras tanto, las funciones de El gran macabro continuarán como estaba previsto.