El presidente de la Organización Mundial de Termalismo visitó la Argentina y reivindicó la función terapéutica de los verdaderos centros
El 28 de febrero, la Unión Europea aprobó una directiva por la que desde de fines de 2013 todo comunitario tendrá derecho a utilizar la terapia termal como tratamiento de salud. "Es es un momento histórico", afirma el ingeniero italiano Ennio Gori, presidente de la Organización Mundial del Termalismo (OMT), de visita por distintos centros termales en la Argentina.
"En Europa hay una cultura científica respecto del termalismo que habría que incorporar también en América latina. No es fácil, pero Argentina tiene grandes posibilidades de crear una industria de salud seria y de cambiar la historia de las comunidades donde hay centros termales, a través del desarrollo económico", se entusiasma Gori, invitado al país por Néstor Hugo Ficosecco, consejero local de la OMT y vicepresidente de la Organización Argentina de Centros de Estética y Spa.
Gori preside la OMT desde 2002, luego de 30 años en la dirección de Montecatini Terme, en la región de la Toscana, el centro termal más grande de Italia y uno de los más grandes de Europa. Actualmente se desempeña en la comunidad de Levico Terme, centro termal de suma importancia para el desarrollo del termalismo médico, en el norte italiano, casi en el límite con Austria.
-¿Qué panorama encontró en la Argentina?
-Quedé muy impresionado con el país. Tuve la oportunidad de ver los planos de un proyecto en Villaguay, Entre Ríos, de notable dimensión. Visité Firmat, en Santa Fe, y quedé particularmente sorprendido con la laguna de Melincué: me recuerda el mar Muerto, es un lago de agua termal fuertemente mineralizada. Veo una perspectiva de desarrollo grandísima, es una potencia natural dormida todavía. También estuve en Copahue, Neuquén, a 2200 metros sobre el nivel del mar. No recuerdo haber visto una estación termal a esa altura, creo que es la única en el mundo, enmarcada en la Patagonia, la cordillera de los Andes, al pie del volcán.
-Tanto Copahue como Melincué, ¿podrían recibir un público internacional?
-Queda camino por recorrer, pero son los dos máximos representantes de Argentina en el termalismo terapéutico. El centro que se construirá en Villaguay pretende reunir las mismas características. La impresión es que el termalismo aquí tiene concretas posibilidades de desarrollo. En este país todavía se entiende por centro termal una piscina para pasar el fin de semana, algo que está lejos de lo terapéutico. Todavía hay que hacer un cambio de concepto hacia el bienestar y la terapia termal. En Copahue vi el clásico establecimiento de termalismo terapéutico similar a los que hay en Europa,con un sistema sanitario que prescribe, controla. Allí nadie puede hacer un baño sin antes ver a un médico. Algo interesante es que la obra social en la provincia de Neuquén sostiene y acepta el tratamiento termal, algo único en Argentina.
-En cuanto a infraestructura ¿dónde se encuentra nuestro país?
-Los niveles de hospitalidad y vías de acceso son óptimos. Están a la altura de cualquier otro centro del mundo. Lo valioso de un agua termal es su composición química y biológica y aquí hay una concreta potencialidad.
-¿Qué debe tener un centro termal para ser considerado terapéutico?
-Debemos marchar sobre tres puntos básicos: el desarrollo científico del centro termal, la incorporación de esta terapia al sistema sanitario y luego la extensión de los beneficios de la cura termal a todos los ciudadanos. Se logró recientemente en Europa, puede hacerse aquí también. Se necesita que la clase médica y las autoridades estén convencidas de que el beneficio es para toda la comunidad. América latina tiene, evidentemente, un área geográfica de gran relevancia para el termalismo, que debe ir creciendo. Aún son escasos los centros terapéuticos, tratamos de desarrollar una política que apunte más al termalismo de salud que al de fin de semana. Como presidente de la Organización Mundial de Termalismo, mi misión es llevar este concepto y que sea la guía para el crecimiento del termalismo terapéutico en el mundo.
-¿Cuál es la importancia de la existencia de centros termales terapéuticos para un país?
-El termalismo terapéutico necesita estar convalidado científicamente, y tener una aplicación científica, terapéutica y médica. El aspecto principal es el de la salud, nada tendría sentido sin una verdadera consistencia científica. El centro termal ofrece una propuesta de salud con beneficios para toda la comunidad. A nivel económico, es una gran industria. Por cada peso que ingresa al centro termal, la ganancia se distribuye en todo lo que lo rodea: comercios, hoteles, transporte, comunidad. Además, para que un tratamiento sea completo, la estadía tiene que ser al menos de dos semanas. Y cuando el resultado es efectivo, el paciente siempre regresa, hay una fidelización instantánea.