Nada como pasar el 23 de abril en Barcelona, cuando las calles de la ciudad se llenan de color
BARCELONA.- Miles de flores invaden las calles y perfuman desde temprano cada esquina de la ciudad. Las librerías salen a la vereda, con un gran despliegue de mesas, donde ofrecen libros con buenos descuentos. Mientras tanto, una multitud de gente pasea y se mezcla alegre, entre libros y rosas, en esa atmósfera casi mágica que se repite cada 23 de abril en toda Cataluña.
Se celebra el día del libro y la diada de Sant Jordi, patrono de esta comunidad, y aunque no se considere feriado (este año, de todos modos, coincide con el sábado santo) es una de las fechas más importantes en el calendario catalán.
El recién llegado siente ante semejante escenario la necesidad de averiguar qué sucede. Aunque la ciudad no pare su ritmo de trabajo, es notable el cambio de su fachada y los tiempos de su rutina. "Este es nuestro San Valentín, la verdadera celebración del amor. Las calles se llenan de color por las flores y las banderas catalanas que se asoman en todos los balcones", cuenta Marta Anglada Planaguma, economista, de Girona.
Según la tradición los hombres deben regalar una flor, que simboliza la sangre derramada del Dragón al que venció Sant Jordi y la que se transformó en rosas al tocar el suelo, mientras que las mujeres deben regalar un libro a los hombres.
Buen ambiente
El ritual de intercambio es sencillo, empieza temprano y termina a últimas horas de la noche. "Es mi día preferido de todo el año. Lo mejor es pasear por toda la ciudad para ver el ambiente, mezclarse entre la gente, meterse entre los diferentes puestos y buscar puntos donde haya escritores firmando libros", cuenta Miriam Esteve Martínez, una catalana que no disimula la alegría cuando se le nombra a Sant Jordi.
En Barcelona, la Rambla concentra la mayoría de los puestos de libros y rosas. El mejor momento para recorrerlos es por la mañana cuando las flores huelen más frescas y aún hay mucho para elegir. Todas las ciudades de Cataluña, por pequeñas que sean, celebran este día en su plaza mayor.
Javier Raffa, analista de moda y captador de tendencias argentino: "Hace cuatro años que vivo aquí y esta festividad me sigue impresionando. El primer festejo me tomó por sorpresa. Salí de casa y a tan sólo cien metros me encontré con hordas de personas de todas las edades llevando libros o rosas y puestos espontáneos. Parecía la puesta en escena de un comercial publicitario".
Javier, con el tiempo, comprendió el significado de la fiesta: "Esta celebración arroja una energía diferente, se conmemora al Santo Patrón y su fiesta se fusionó con el día del libro por coincidir con la fecha en que murieron Miguel de Cervantes y William Shakespeare".
Si bien todas las localidades de Cataluña toman las calles para este festejo, hay puntos en que la concentración de gente es mayor y, al contrario de lo que se podría suponer, en este día la gente sale a mezclarse entre la gente y así se buscan los sitios donde más aglomeración hay.
Juan Attias es catalán y trabaja en marketing. Recuerda especialmente un año de su escuela primaria, en el que le regaló una rosa a una compañera de curso delante de todos sus compañeros que llenaban el salón de actos. Era un niño, por eso rememora la anécdota con cierta ternura y entre su recuerdo, el de tantos otros, porque no es el único que espera esta "excusa" para la tan ansiada declaración.
Lecturas y sardanas
A la hora de recomendar los eventos más importantes del día, Juan no duda: "La jornada de puertas abiertas del Palau de la Generalitat, edificio sede del gobierno catalán (solo tres veces al año puede visitarse casi todas sus salas). Es una construcción singular, donde se aúnan el estilo gótico de sus salas, con una fachada renacentista y una colección de pinturas realmente impresionante.
Barcelona se revoluciona por 24 horas y prepara una variedad de actividades a lo largo del día, la mayoría relacionadas con la literatura. Hay conciertos, misas con ofrendas florales en la catedral, lecturas de pasajes, sardanas (baile folklórico catalán) y los lugares que resultan imperdibles son la zona del Gótico y la catedral, Las Ramblas y la Plaza Cataluña.
Muchas editoriales empiezan a comunicar la lista de autores que saldrán a las calles para autografiar libros y los catalanes desde ahora comienzan a tachar los días que faltan para que inicie el festejo.
Todos van preparándose para este día en el que la ciudad se transforma y siempre son bienvenidos los que quieran unirse a la celebración. Para Javier Raffa la atmósfera es de euforia, de algarabía plena y resalta: "Siendo extranjero es agradable vivirla porque deja comprender códigos culturales íntimos. Es estremecedor ver a tanta gente ocupando las calles, por eso la idea es dejarse guiar por la muchedumbre, deambular por Plaza Cataluña, subir y bajar por Paseo de Gracia, hasta que la noche cierre este festejo tan propio y particular que indudablemente dejará impresas imagenes entrañables". Porque, sin duda, no hay nada más oportuno que llegar de visita en un día de fiesta.