Abrió en La Rural la cita más ambiciosa del mundo ecuestre
Permanece hasta el sábado; reúne a los principales actores de la industria hípica nacional
En su séptima edición, la muestra Nuestros Caballos, la cita de mayor diversidad y trascendencia para la industria equina en América latina, que congrega a los actores más importantes del sector, abrió ayer sus puertas en La Rural y cautivó, sin distinciones, a especialistas y público en general.
En su primera jornada abierta al público, el gran influjo en esos 30.000 m2 que reúnen a más de 110 expositores y 800 ejemplares de las principales razas, provino de forma excluyente de la gran pista central: todos se extasiaron frente al paso imponente y elegante, casi a los brincos -dado sus rodillas y articulaciones elevadas-, de dos caballos de enorme porte e hipnótico "plumaje" (pelaje peinado o frizado), llegados al país desde Holanda e Irlanda y presentados en sociedad ayer.
Se trata de las nuevas razas de tiro Frisón o Frisona, y de la Irish Cob o Tinker, también conocida como Gypsy Vanner, cuyos cuatro únicos ejemplares en el país servirán ahora para cruza, embriones y servicios.
De capa negra, tiro ligero, profuso "plumaje" en las patas y un porte superior al Percherón, al Frisón se lo usa para adiestramiento, doma clásica o espectáculos circenses, por su docilidad, inteligencia y rapidez de aprendizaje.
Similares características, pero con porte aún mayor, ostenta el Irish Tinker, de la familia de los pintos, reconocido como raza recién en 1996 luego de años de ser arduamente usado en la cosecha de papas y otras tareas camperas.
Ayer no hubo edad para las preguntas sobre las características de esas razas lucidas, por adiestradas jinetas, en la pista principal.
Pero hubo margen para otra estrella rutilante que robó cartel por ser el primer caballo clonado nacido vivo en el país. Bautizado Ñandubay, permanecerá en la feria hasta el cierre de la muestra, abierta hasta el sábado, de 10 a 20, con entrada general a $ 17.
Inseparable de su cuidador, el médico veterinario Andrés Gambini, el ejemplar gateado, de raza criolla, nació en agosto pasado, en la provincia de Buenos Aires. Es un caballo manso y por demás mimoso, que los chicos podrán acariciar y hasta alimentar.
Pero la feria, en realidad, es bien abarcadora y además de jura de ejemplares en todas las disciplinas, atiende el interés tanto deportivo como productivo que aportan las razas Cuarto de Milla, Arabe, Polo Petiso Argentino, Tiro y Silla Argentino, Percherón, Appaloosa, Paint Horse, Arabe, Criollo y Peruano de Paso.
Por ello la exposición funciona como un gran centro de negocios para criadores, deportistas, productores y comercializadores de insumos, y como un imán para los amantes del campo y los caballos.
Los más chicos tienen allí diversión asegurada en la escuela de equitación Hipocampo, que facilita la primera experiencia de los niños con petisos y ponies. Los coleccionistas tienen allí además la muestra y remate de 34 carruajes antiguos, en la que descolla un Mail Break del 1900, con todos los accesorios de época: desde canasto para sombrillas hasta faroles. Mientras, para el público general hay un sinfín de stands con productos artesanales a buenos precios: desde mates cincelados a comestibles como vino patero, jamones serranos, quesos, salamines y bondiola. Y, por supuesto, productos en cuero de altísima calidad.
Con un amplio programa de actividades en el auditorio, muestras de actividades deportivas-desde polo, pato y adiestramiento de picadero- y la exhibición de la Copa América de Horseball, la exposición Nuestros Caballos es un programa ideal para las familias. Con la misma entrada se puede acceder a la muestra contigua Nuestros Perros.
Una tradición que cumple siete años
Desde 2004, cuando se estrenó la primera edición, fue escalando posiciones hasta erigirse en la feria ecuestre más importante de América latina. Visitada cada año por más de 100.000 personas, la exposición de La Rural está pensada tanto para el público especializado como para el general. Por su variado menú de actividades recreativas, entre las que se incluyen espectáculos ecuestres, exposiciones, concursos y certámenes consagratorios para las 11 razas de caballos que se crían en el país, la exposición es una alternativa de esparcimiento para todo público. Los menores de 8 años ingresan gratis, al igual que los estudiantes de Agronomía y Veterinaria.