Andy Warhol, padre del pop-art, vaticinó: "En el futuro, todos tendremos 15 minutos de fama".
Es que esta nueva tendencia de grabarse y subir fotos o videoclips -propios y ajenos- para que cualquiera los vea puede tener consecuencias. En casos como el de la danesa Esmee Denters, muy positivas. La chica de voz angelical ponía sus actuaciones en YouTube intentando mostrar lo que sabía hacer, cantar. Y pocos meses atrás, entre las 21 millones de visitas que tuvo, la descubrió nada menos que Justin Timberlake, quien la contrató para que lo acompañara en su gira de verano y la hará grabar un disco solista en su nueva compañía, Tenman Records. Esmee ya dejó su trabajo de moza, obvio. La londinense Mia Rose es otro caso parecido: por mostrar sus dotes para cantar en la red, ganó tantos adeptos (tres páginas oficiales y otras tres de fans) que la compañía Next Selection decidió sacar su primer disco a fines de este año.
Distinto es lo que le ocurrió a la californiana Allison Stokke. Todo lo que ella quería era ser conocida por sus habilidades atléticas en el salto con garrocha. Sin embargo, su belleza pudo más. La atleta se convirtió en la fantasía de los nave-gantes al punto que su nombre fue uno de los diez términos más bus-cados en Google en mayo, el mes de su aparición. Le crearon una pá-gina con videos y fotos, y hasta tiene club de fans. "Puede que todo esto no sea ilegal, pero resulta humillante", se lamentó Stokke.
En el terrero local, uno de los casos más llamativos fue el de María Fernanda Telesco, Chachi. Ella se postulaba para High School Musi-cal, la Selección. Pero un primo hizo público un video donde se la veía teniendo relaciones sexuales con un ex novio. Disney la sacó del concurso, aunque la fama que le dio el video le permitió ser tapa de revistas, estar en todos los medios y que la convocaran para actuar en Son de Fierro. Ahora participa en el Cantando por un Sueño de Tinelli.
Un boom. En el video se ve a un nene de 11 años, Edgar, que cae a un arroyo en México, luego de que su amigo moviera los troncos del improvisado puente que cruzaba (youtube.com/watch?v=b89CnP0Iq30). Aunque cueste creerlo, por esta caída, Edgar se volvió famoso. Su video fue visto más 20 millones de veces en este último año y se pasó en la CNN. Hay videojuegos en el que se le puede ayudar a Edgar a no caer, un ringtone con sus palabras antes de irse al agua y en México hasta lo postularon para presidente en las elecciones 2006. Lo llamativo es que, si de caídas famosas hablamos, la del niño Edgar, en una rápida búsqueda en Google, arroja 692.000 resultados, mientras que otro Edgar con caída célebre, la Caída de la Casa Usher, uno de los cuentos más famosos del escritor norteamericano Edgar Allan Poe, da 52.000 resultados.