|
|
Hombres
No es el típico carilindo ni tampoco el campeón de moda, sin embargo lo acosan las mujeres y es uno de los máximos referentes del automovilismo. Todos lo conocen como el "loco" por su estilo de vida, siempre al límite, y por su forma de ser disparatada.
En lo deportivo está atravesando un muy buen año en el Turismo Carretera, y eso lo atribuye a un cambio de vida significativo: vivir en familia. Su mujer Paula, y su hijo Luís, de dos años, lo llevaron a bajar un par de cambios, y eso se refleja en la pista. En Arrecifes, su lugar en el mundo, habló con Mujer sobre su tema preferido: las mujeres.
¿Se considera un metrosexual?
No, no me cuido en nada. Yo siempre fui bien de campo, salgo como estoy, no me produzco.
¿Le pusieron el mote de mujeriego o se lo ganó?
De chico anduve de novio hasta los 25 años, y me portaba muy bien. Cuando corté, me di cuenta de que había muchísimas mujeres, y si con la fama te llueven chicas, con la de mujeriego ni te cuento. Pero no anduve con tantas, aunque otros digan que son muchas. ¿Quién dice cuánto es mucho y cuánto es poco?
¿Por qué cree que le gusta a las mujeres?
Por mi simpatía y desparpajo. Sé que no tengo pinta, no me miran por eso. Pero la fama de mujeriego también ayuda, se acercan para probar si eso es verdad. Ah, y además yo hago bien el amor, en la cantidad aprendí, y las mujeres tienen un sexto sentido y saben quien lo hace bien.
¿Qué es lo primero que mira de una mujer?
La cola y las piernas.
¿Usted las acosa o ellas lo buscan?
Las mujeres me siguen mucho más a mí que yo a ellas, y me gusta. Yo creo que tiene que ser así. Tengo la suerte de que ahora las mujeres están mucho más liberadas. Para mí ellas tienen que ser igual que nosotros, si les gusta alguien, deben ir para adelante.
¿Cómo conoció a su mujer?
Ella vino a la puerta de mi casa con el novio y me pidieron una foto. Yo justo salía a probar el auto de carrera a la ruta, entonces la invité a acompañarme. En el camino paré el auto, ya que con el ruido del motor no podía ni hablar, y le pedí su número de teléfono. Después la llamé y me invité a tomar mate a su casa. Ir a tomar mate es lo que siempre me dio más resultado, afloja la situación.
¿Cuál es la mayor locura que hizo por una mujer?
Hacer miles de kilómetros por estar sólo diez minutos con ella.
¿Si es casada... aprieta el freno?
No.
Lo siguen varias generaciones, ¿se siente un ganador?
No, ellas me hacen sentir un ganador, yo no lo soy. A un corredor normal lo pueden seguir nueve hombres y una mujer, a mí, cinco y cinco.
¿Cree en la fidelidad?
Es difícil. Igual me empecé a portar mucho mejor desde que vivo en pareja con Paula.
¿Qué mujer lo ratoneaba de chico?
Las chicas de Olmedo: Beatriz Salomón, Susana Romero, Susana Traverso, Adriana Brodsky y Yuyito González.
¿Cómo se lleva con las mujeres de su familia?
Soy muy parco, no soy muy social ni mimoso.
¿Es un buen amo de casa?
Sí, me hago la comida, pongo la mesa, lavo los platos, baño al nene, lavo la ropa. Me organizo sin problema.
¿Que le hubiese gustado ser si no se dedicaba a los autos?
Hubiese sido camionero.
¿Lectura o televisión?
Leo poco, me gusta ver History Channel y National Geographic.
¿Qué música escucha?
Robbie Williams, Metallica, la Mona Jiménez y Celine Dion.
¿De qué se siente orgulloso?
En este país uno sale segundo y no existe. Yo soy un tipo que no he ganado ni un campeonato y soy un referente del deporte. Y es muy bueno lograr que las personas entiendan que no hay que ser el mejor para ser un buen tipo. La gente no necesita que yo gane para quererme.
¿Cambiaría eso por ser campeón en varias carreras?
Ni por casualidad. A mí me gusta ganar carreras, pero también hacer divertir al público, y eso es lo que logro habitualmente.
¿Cómo se ve dentro de 20 años?
Preparándole el auto a mis hijos o a mis sobrinos, siempre vinculado al automovilismo. Y obvio, rodeado de promotoras.
Fuente
|
PUBLICIDAD
|