El Beach Park,próximo a la capital del estado de Ceará, es el complejo de piletas, toboganes y juegos más grande de América latina.
FORTALEZA.- El viaje entre Buenos Aires y esta ciudad es largo. Son poco más de 10 horas desde que se sale de Ezeiza y se llega aquí, luego de hacer una escala en la enorme e incansable San Pablo.
Sin embargo, el trajín vale la pena, porque la primera impresión que ofrece esta ciudad es reconfortante. Ni bien pisamos tierra, una tierra caliente, por cierto, salta a la vista que Fortaleza tiene varias particularidades: una es que aquí no existe el invierno, ya que por encontrarse apenas tres grados debajo del Ecuador su clima es como de verano permanente, de entre 25ºC y 32ºC, con un viento que sopla constantemente del Nordeste y que sirve para paliar un poco el intenso calor. Otra es que sus enormes playas de arena blanca, bañadas por un mar apacible de aguas verde azuladas a 28ºC, son de una belleza increíble; no por nada están consideradas entre las más hermosas de Brasil.
Rápidamente uno cae en cuenta de por qué Fortaleza es conocida como la capital del forró, ritmo folklórico creado por los pescadores de la región en la que predomina el acordeón: la música flota en el aire, poniéndole al ambiente un toque encantador, tan encantador como sus habitantes, que hacen de la cordialidad y la amabilidad su fuerte.
Fortaleza es la capital del estado de Ceará, territorio colonizado por los portugueses a inicios del siglo XVII, cuando lo que es el actual Brasil era pretendido por éstos y por los holandeses. Aunque la colonización fue dificultada por la resistencia de los indígenas y el continuo asedio de los piratas europeos.
El área fue invadida por holandeses dos veces, primero en 1644, y más tarde, en 1654. En ambas ocasiones los colonos los repelieron. En 1654, los portugueses tomaron el fuerte holandés de Schoonenborch, en la embocadura del río Pajeú y al cual cambiaron de nombre por el de Fortaleza de Nossa Senhora da Assunção: Fortaleza de Nuestra Señora de Asunción. El fuerte se convertiría en la sede de la capitanía. Siete años más tarde, Holanda finalmente cedió sus territorios a la corona portuguesa, finalizando así el conflicto en la región.
Después de mucha disputa política entre Aquiraz y Fortaleza, ésta se convirtió en la capital estatal el 13 de abril de 1726. Tras una intensa campaña abolicionista, el estado de Ceará fue el primero en desterrar la esclavitud el 25 de marzo de 1884, siendo así el primer estado brasileño en abolirla.
Olas y baldazos
No es extraño que aquí se encuentre el Beach Park, el parque acuático más grande de América latina. Está compuesto por dos grandes hoteles, el Acqua Resort y el Beach Park Suites Resort, que con sus más de 400 habitaciones se unen al parque acuático Acqua Park para conformar un complejo de 13.000 metros cuadrados a la vera del mar.
Y aquí también la primera impresión, que se irá corroborando con el paso de los días, es inmejorable. Porque en los hoteles todo asombra desde el primer momento: desde la pulcritud y el cuidado que se pone en cada detalle, hasta la cordialidad y gentileza del personal, pasando por lo flamante que está todo.
No es aventurado afirmar que somos los primeros ocupantes de nuestras habitaciones, y a tal punto es así que debimos programar el televisor, el aire acondicionado, poner en hora el reloj despertador y mucho más. También se nota lo nuevo en las salas de juego y en las piscinas, el gimnasio, las canchas de distintos deportes, sauna, centro de convenciones, peluquería, escuelita de surf, bar y club de niños, y el cuidado salta a la vista cuando observamos a ese verdadero ejército de un centenar de empleados que ultiman los detalles del jardín al lado del Acqualink, un río artificial de 200 metros por medio del cual se accede directamente al parque acuático.
El Acqua Park, con sus 3,5 kilómetros cuadrados de superficie, los 2000 visitantes diarios, los 8,5 millones de metros cúbicos de agua circulando y los 7000 metros cuadrados de espejos de agua, es sencillamente increíble.
Toma toda una tarde recorrerlo, y por eso no extraña que mientras se avanza entre las decenas de entretenimientos se escuchen gritos, zambullidas, aplausos y, sobre todo, muchas risas, en algunos casos una risa nerviosa que aumenta en las curvas y bajadas de los toboganes, pero que siempre termina en gozo cuando se llega a las refrescantes piletas.
Todo en el parque está sumamente cuidado, hasta el mínimo detalle, y no hay atracción que no tenga varios guardavidas, con su remera roja y su flotador al estilo Bay Watch , su cartel de recomendaciones y los requisitos mínimos de edad y altura para jugar.
Nuestra primera escala en este itinerario acuático nos sorprende con mucho, pero mucho ruido a agua, como si estuviesen tirando baldazos gigantes muy cerca de ahí. Y así es: estamos llegando al Acqua Show, la atracción del momento.
El espacio ocupa un área de 1300 metros cuadrados y tiene 78 juegos para todas las edades, lo que permite que padres e hijos se diviertan juntos. Ahí se encuentran cuatro toboganes y otros 14 pasatiempos, entre cañones, molinos y hélices de agua, además de ese baldazo permanente que escupe nada menos que 1800 litros de agua.
La próxima escala es en el Maremoto, la mayor piscina con olas artificiales de América latina, con dos metros de profundidad en su parte más honda y olas que llegan al 1,30 m, mucha gente en él, jugando con los gomones y, claro, con sus olas.
Un poco más allá está El Enigma de la Esfinge, un conjunto con tres rampas rectas de 23 metros de altura y tres toboganes en curva de 16, 14 y 8 metros. Al lado se encuentra el Sarcófago, un vertiginoso tobogán de 24 metros, cerrado y a oscuras, en el cual es posible deslizarse nada menos que a 80 kilómetros por hora, datos que hubiese sido interesante tener antes que decidiéramos tirarnos. Seguramente nos hubiese evitado el shock de adrenalina que vivimos segundos después
Tras el susto, y aun con las pulsaciones bastante altas, la ruta nos lleva a Kalofrio, una rampa a 90º para dos personas en la que hay que descender en un gomón. Pasamos por otras atracciones, como el Atlantis, un tobogán para 3 personas de 71 metros; el Hupa & Hopa, otra caída de 7,5 metros de alto; el Moreira Negra, muy parecido al sarcófago, pero más bajo, con muchas curvas y totalmente a oscuras, hasta que llegamos al Pórtico de Atlántida, con sus 12 columnas romanas y una cascada de 10 metros.
La frutilla de la torta es, sin duda, el por aquí famosísimo Insano: se trata de un tobogán que arranca a 41 metros de altura, algo así como un edificio de 14 pisos, y en el que se puede alcanzar los 105 kilómetros por hora en tan sólo 4 segundos. Es la atracción del lugar, sobre todo para los más osados. Desde la entrada se tiene una excelente vista de todo el lugar y de las playas que rodean al parque... Y eso es todo lo que nos atrevimos a observar del Insano: en esta oportunidad optamos por seguir la máxima de uno de los guías locales, que nos dijo: Es preferible ser un cobarde vivo, que un héroe muerto . Y al ver las caras de quienes terminaban el juego, nos dimos cuenta de que nuestra decisión había sido por demás inteligente.
Como todo parque tiene una gran cantidad de juegos para chicos, como La Isla del Tesoro, un barco pirata con cañones de agua, la pared de un fuerte con seis piezas de artillería de agua, saltos de agua, un faro con un tobogán en caracol y una serpiente acuática; el Arca de Noé, compuesta por 10 juegos relacionados con animales del Arca, tres rampas infantiles, dos hongos cascadas, una cascada grande y variados chorros de agua, o Corriente Encantada, un río artificial de 305 metros de largo que es utilizado por niños y adultos, lo que permite un agradable paseo en flotador.
Boogies por las dunas
Fortaleza tiene muchos contrastes, muchos edificios modernos junto a casas coloniales, sus famosas noches animadas en playas, avenidas y bares. Su artesanía junto a modernos centros comerciales. Su famoso boliche Pirata, que sólo abre los lunes, su Centro Dragón del Mar, en el centro antiguo; junto a éste se encuentra una pequeña calle con casas antiguas restauradas, donde funcionan un sinnúmero de bares, restaurantes con comida típica y música en vivo. En fin, una ciudad maravillosa, llena de contrastes. Lamentablemente en esta oportunidad con poco tiempo para recorrerla.
Claro que los atractivos de Ceará no se acaban en el parque. Si uno se pone a pensar que el estado cuenta con nada menos que 570 kilómetros de costa, es indudable que las playas son su otro imán turístico.
Decidimos salir a comprobar si los calificaciones que las caratulan como las playas más lindas de Brasil eran exageradas. Y al recorrerlas en varios boogies, pudimos comprobar que esas calificaciones no eran exageradas: no sólo tienen una variedad increíble, pobladas, desiertas, con dunas, planas, con palmeras o peladas , sino que son de una belleza inimaginable.
Por ejemplo, muy cerca del Beach Park está la Playa de Presidio, lugar que fue bautizado así ya que hace más de un siglo estaba tan poco habitado y era tan difícil de acceder, que ahí eran llevados los convictos y abandonados en la playa en una suerte de prisión al aire libre.
Muy cerca se encuentra Iguapé, con dunas altísimas de arena clara ideales para hacer sandboard y que es conocida por su artesanía: aquí, las mujeres realizan bordados en punto cruz, ganchillo y encajes de un colorido increíble. Es un lugar lleno de rústicas jangadas, balsas típicas de pescadores, muy particulares por el diseño de su vela.
El pequeño y antiguo pueblo también merece un recorrido ya en él es posible encontrar el verdadero color de los habitantes locales, ese que hace de estas tierras un lugar tan especial.