En una manzana, el Estudio Sánchez Elía-Sepra proyectó un conjunto que armoniza con el entorno; hay unidades de 1 a 3 dormitorios, piletas, gimnasio y más servicios
Un gran espacio central verde de 110 por 50 metros, infraestructura de avanzada, diversidad de departamentos adaptables a todo uso, y una escala armónica con el entorno urbano son quizá los puntos fuertes del condominio Solar de San Isidro. "Hay que ir a verlo, caminar y disfrutar de esa gran extensión verde de uso propio para darse cuenta de su escala. Nos podemos hacer una idea si lo comparamos con la avenida Santa Fe, en Capital, que tiene unos 30 metros de ancho entre ambas líneas municipales", enfatiza entusiasmado el arquitecto Gregorio de Laferrère, del Estudio Sánchez Elía-Sepra, autores del proyecto.
En casi 2 hectáreas del predio delimitado por Tomkinson, Bergallo, Liniers y Clark, ubicados perimetralmente, el conjunto consta de tres bloques de tres plantas cada uno, más un clubhouse, construidos con muros dobles de ladrillo visto, techo de chapa trapezoidal prepintada (con aislación térmica y revestimiento interior en madera), y detalles en blanco, que le dan dinamismo.
"Este tipo de emprendimientos es muy requerido, ya que no es una casa en un country ni un departamento en el Centro", aclara el arquitecto Jorge Rempel, de Sánchez Elía-Sepra, que valora la seguridad del complejo y la gran privacidad visual entre los 148 departamentos con dos núcleos circulatorios independientes en cada módulo.
Se puede optar por unidades de 1 a 3 dormitorios, y también decidir entre tener un pequeño jardín propio (planta baja), un balcón terraza (primer piso) o un dúplex con balcón terraza, lugar para playroom o estudio y terraza propia en la cubierta (segundo y tercer piso). Eso sí, todas equipadas con parrilla y servicios comunes: cochera, estacionamiento de cortesía, laundry, salón de usos múltiples, bar, microcine, gimnasio de alta tecnología, dos saunas, cancha de tenis, juegos infantiles, más una pileta para niños y otra semiolímpica con solárium.