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Nochebuena
Una reunión familiar que tiene sus propios códigos...
Con la premisa de que la mesa navideña tiene que ser especial, hoy la decoración con hojas de muérdago y estrellas federales son sólo la alternativa más tradicional. Y las licencias son tan amplias como la imaginación, así que uvas, manzanas, ciruelas, cerezas y, por qué no, rabanitos y tomates forman parte de las opciones a la carta para la ocasión. Hoy las mesas pueden ser minimalistas, más barrocas e imperiales, infantiles y hasta descartables, con conciencia ecológica. "Lo último en tendencias", dice la artista plástica Dalila Puzzovio, que acaba de volver de Nueva York. Lo importante es que no falten las velas y, al menos, algunos de los colores típicos de la festividad: dorado, verde y colorado que apunten directamente a la memoria emotiva. De ahí en más todo vale.
Simple y bueno
Por el clima, la mesa fría es un clásico de la Navidad. Pero se puede salir del lugar común de la ensalada rusa, el vitel thoné, el pavo relleno y la torta de almendras. "La clave es un menú tan sencillo como tentador -apunta Rose Galfione, licenciada en Relaciones Públicas y Protocolo. Y para eso propone hacer una pieza de carne única, como piernas de cordero, cerdo o ternera para 8, 20 o 40 personas, acompañada con una buena selección de ensaladas frescas. La mesa no tiene por qué ser minimalista, pero la sobreabundancia y la mezcla de comida no son tentadoras ni favorece la digestión", apunta.
En las familias donde se estila que cada uno colabore con un plato es muy importante precisar de antemano lo que traerá cada uno para prever cómo quedará el menú. Sobre este punto, Beatriz de Dios, autora del libro Recibir en casa y todo el ceremonial social , agrega: "Si los invitados contribuyeron con comestibles hay que servir todo lo que trajeron, sin guardar nada. Los alimentos se presentan en fuentes (jamás en bandejas plásticas), con sus cubiertos de servir, y se exponen hasta tres horas antes del momento de la cena para no correr el riesgo de romper la cadena de frío".
El champagne es la bebida oficial para el brindis en estas fiestas tradicionales. Y hay espumantes para todos los gustos. "Sin embargo, mientras los Demi-Sec, más dulzones, son los más elegidos para el brindis y el acompañamiento de postres, los Extra Brut, Nature o Brut Nature, más secos, son los indicados para aperitivos. En todos los casos, esta bebida debe servirse a 7°C y es importante calcular bien la cantidad que se consumirá porque no son vinos de guarda", aconseja Galfione.
Más importante que el valor de cualquier regalo es repasar los gustos, hobbies, las profesiones de la persona que se agasajará para que al recibir el presente se sienta halagada por la dedicación. "El ceremonial social aconseja llevar un cuaderno con la lista de invitados y el regalo recibido año tras año, para no incurrir repeticiones", dice de Dios, que pone el acento sobre todo en "evitar las diferencias". Para esto, muchas familias actualmente deciden estipular un promedio de gastos.
"Libros dedicados, accesorios grabados o regalos gourmet son muy bien recibidos. En cambio, hay que evitar obsequios muy impersonales, como un paraguas o una billetera...", apunta Galfione.
Salir de los temas mundanos durante la cena navideña es un ejercicio que no debería pasar de moda. Tomarse un momento para los buenos deseos o los agradecimientos antes del brindis es una buena manera de que esta celebración conserve su espíritu. En todo lo demás, se puede innovar.
Por Paula Cipriani
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