Un arrebato puso fin a los sueños de un turista mongol
Se iba a instalar en el país con su esposa
Se llama Batpuren Baast. Nació y vivió toda su vida en Mongolia, pero hace tres años se enamoró de una argentina. Con ella, que se llama Mónica Rodríguez y es de Catamarca, se casó el 10 de octubre último, en Ulan Bator, capital de ese país asiático, y vino a la Argentina para empezar un negocio. Pero el 1° de diciembre un robo le quitó ese sueño.
En un local de comidas en la zona de Once, alguien le arrebató un bolso en el que tenía todos sus documentos. Ahora, como Mongolia no tiene ninguna delegación oficial en el país, se convirtió en un residente ilegal que no puede trabajar en la Argentina. Para la Justicia de nuestro país no está casado y tampoco puede volver a su país.
"Estoy desesperado. No tengo plata para volver a Mongolia y, aunque la tuviera, no tengo nada que certifique mi identidad para viajar", dijo a LA NACION Baast en un inglés básico.
Desde el día del robo hasta hoy, él y su esposa dicen haber agotado todas las posibilidades. "Fuimos a cancillería, a inmigración y a un juez, pero nadie se hace cargo. Incluso, nos aconsejaron que fuéramos a la embajada de China [en donde Mongolia tiene un grado de representación consular], pero allí tampoco nos ayudaron", contó resignada Rodríguez.
La idea, contaron, era empezar un comercio en la ciudad de Buenos Aires, pero la situación postergó cualquier plan. "Estamos viviendo con mi hermana en Avellaneda, pero hasta que no se resuelva todo él es un ilegal que no puede tener nada a su nombre", se quejó.
Baast, que mide 1,60 metros y tiene rasgos asiáticos, se siente defraudado por la Argentina. "En Mongolia se escuchan muchas cosas buenas de este país y de su gente. Yo me casé con una argentina, pero acá nadie nos quiere recibir y en el Ministerio de Relaciones Exteriores ni siquiera saben inglés para atender a los extranjeros", protestó.
Rodríguez y Baast se conocieron en Japón hace tres años. Allí estuvieron hasta abril de este año, cuando él volvió a su país. En septiembre, ella llegó a Mongolia y allí se casaron.
"Nuestra vida de casados empezaba en la Argentina y nos encontramos con esta desagradable sorpresa. Espero que alguien pueda ayudarnos: ya no sabemos qué más hacer", dijo resignada Rodríguez.
Los robos a extranjeros son cada vez más frecuentes en la Capital. Hace pocos días, se conoció el caso de dos jóvenes salvadoreños, a quienes les robaron el dinero con el que habían venido a estudiar a la Argentina. El hecho sucedió apenas pisaban por primera vez suelo argentino, en un taxi. Según informó el portal Infobae, Fernando Landaverde Zamora, de 20 años, y Juan Francisco Mendoza, de 20, fueron asaltados, mientras venían del aeropuerto internacional de Ezeiza.
Tal vez, el más famoso de los turistas extranjeros víctima de delito en Buenos Aires sea el cineasta Francis Ford Coppola. A fines de septiembre, sufrió un robo en su productora de Palermo y entre los objetos robados por los ladrones estaba una PC, que contendría numerosa información confidencial referente a sus próximos proyectos. Uno de sus empleados fue herido con un arma blanca durante el lamentable episodio.
Por Agustín F. Cronenbold
De la Redacción de LA NACION