El Gobierno admite que el mercado necesita a Fibertel
Un documento oficial dice que es la única competencia contra Telefónica y Telecom
El año pasado, el Gobierno puso en la mira a Fibertel. La prestadora de Internet del Grupo Clarín fue acusada de ser monopólica y, mediante una resolución, dispuso su caducidad. Sin embargo, un documento oficial reconoce expresamente que Fibertel es un operador minoritario en un mercado controlado por Telefónica y Telecom, y admite que es la única competencia a esas firmas.
Ese documento oficial que contradice la versión del propio Gobierno sobre Fibertel fue elaborado y firmado por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia en medio de otra batalla que había desatado contra Telecom Italia hace tres años, embestida esta última que finalmente abandonó.
La avanzada contra Fibertel comenzó el 19 de agosto pasado, cuando la Secretaría de Comunicaciones dictó la resolución 100/10, que dispuso en forma sorpresiva -sin causa administrativa ni judicial previa- la caducidad de la licencia de Fibertel para dar servicios de Internet y ordenó la migración compulsiva de sus clientes hacia otros proveedores en el plazo de 90 días. "Fibertel no existe más", sentenció ese día el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.
Esa medida dio paso a una batalla judicial, y numerosos usuarios y asociaciones de consumidores de distintas localidades presentaron acciones de amparo para que no se los privara del servicio.
Hubo jueces que dictaron fallos favorables a los amparos, que buscaron asegurar la continuidad de la empresa o el servicio que les presta a los usuarios, y también otros que no objetaron la resolución 100/10. Son sentencias de La Plata, Capital Federal, Córdoba y Salta. La última sentencia, en contra de un usuario de Fibertel, fue dictada el 2 de febrero por el juez federal Ernesto Marinelli.
Varios de los fallos favorables a Fibertel afirmaron que la resolución 100/10, que había dispuesto la caducidad de la prestadora de banda ancha, "afecta la libertad de elección y la libertad de expresión de todos los usuarios de Fibertel y, también, la competencia en general, siendo la misma, en consecuencia, inconstitucional". El Gobierno, en cambio, insiste en sostener que el Grupo Clarín opera en forma monopólica.
Un documento oficial hasta ahora desconocido parece darles la razón al Grupo Clarín y a los jueces que dictaron fallos favorables a Fibertel para "asegurar la competencia".
En efecto, durante tres años, el Poder Ejecutivo, a través de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, había sostenido que el ingreso de Telefónica en el capital accionario de Telecom Italia afectaba la competencia en el mercado argentino. Finalmente, en 2010, el Gobierno cambió de posición y permitió que ambas firmas continuasen operando en el país bajo el compromiso de Telefónica de no tener injerencia en Telecom.
Para poner fin a ese conflicto que se resolvió en forma satisfactoria, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia emitió el dictamen 835, del 12 de octubre de 2010, que tiene 542 páginas. Allí, en la página 319, en el punto 1630, el organismo oficial analiza el "mercado de servicios de Internet".
En esa resolución, la Comisión dijo: "Según se advierte en los cuadros siguientes, de aprobarse directamente la presente operación [se refiere a la de Telefónica y Telecom], se consolidarán en una única entidad dos de los tres principales competidores del servicio de acceso a Internet minorista, dando lugar a un oferente que explicaría la mayor parte del mercado (más del 70% de los abonados), restringiendo considerablemente la competencia. El tercer jugador es el Grupo Clarín SA, a partir de Fibertel y Prima (31% de la facturación total del mercado y 27,5% de los abonados de banda ancha)".
En otras palabras, en un documento oficial se reconoció que Fibertel es un operador de menor tamaño en el mercado de Internet y, además, su existencia es necesaria para asegurar la competencia. Un dato adicional: en muchas provincias ni siquiera existen operadores de menor peso, de modo que la caída de Fibertel dejaría un mercado cautivo a las telefónicas.