Siempre que circulo por la Avenida de Mayo, entre Santiago del Estero y San José, recuerdo algunos lugares, ya extintos, y me detengo a mirar la obra más célebre del arquitecto Mario Palanti. Junto con el empresario Luis Barolo, pretendieron construir allí el templo esotérico más grande del país. En esa cuadra, también se erigía el edificio del diario Crítica, que fundó Natalio Botana.
El empresario italiano Barolo, que residía en la Argentina desde 1890, fue un poderoso y progresista productor agropecuario y durante el Centenario de la Revolución de Mayo, conoció a su paisano Mario Palanti, al que contrató para la realización de un edificio de rentas.
Según algunos investigadores, ambos eran integrantes de una logia masónica, conocida como la Fede Santa.
Con la realización de tan monumental edificio pretendieron albergar allí los restos de Dante Alighieri que descansaban desde hacia siete siglos en Ravena, Italia. Barolo deseaba proteger las cenizas del poeta florentino. Algo que nunca llegó a concretarse.
El arquitecto también era un estudioso de La Divina Comedia y en la construcción del Palacio hizo referencias a la obra literaria y se inspiró en sus cantos.
La cúpula que remata el edificio está tomada de un templo hindú dedicado al amor y es el emblema de la unión del Dante con su amada Beatrice.
En el extremo de la cúpula hay un faro giratorio de 300.000 bujías, que se veía desde Uruguay.
La construcción se inició en 1919 y se convirtió en el edificio más alto de Sudamérica. Se terminó de edificar en 1923.
En la década del veinte, con motivo de la famosa pelea por la categoría de los pesos pesados, realizada en los Estados Unidos, entre Luis Angel "El toro salvaje de las pampas" Firpo, se encendió y apagó el faro, conjuntamente con el sonido de la sirena del diario Crítica, para informar al público sobre el combate.
Como ya aclaré en la misma cuadra se encontraba un templo del periodismo argentino, el diario "Crítica".
Este periódico fue un emblema importante para la época y contó con periodistas y escritores de gran fuste. El frontis del edificio estaba revestido parcialmente en mármol negro y tenía una inscripción, en bajo relieve, en la que se leía el siguiente slogan de la publicación, que también estaba en su portada, junto a la imagen de una mosca: "Dios me puso sobre vuestra ciudad, como a un tábano sobre un noble caballo, para picarlo y mantenerlo despierto".
Hoy ocupa ese predio unas dependencias administrativas de la Policia Federal.
Por aquellos años esos fueron los dos templos sobre la Avenida de Mayo, hoy quedó solamente el Barolo, que puede ser visitado por el público.