Los resultados de las elecciones de Catamarca, que le dieron la victoria a la peronista Lucía Corpacci, comenzaron a ser utilizados por el kirchnerismo para generar la sensación de que este resultado es sólo el inicio de una ola de triunfos que concluirán en las presidenciales de octubre. En otras palabras, para sembrar la idea de que Cristina Kirchner es invencible y ya ganó.
Cabe preguntarse, sin embargo, si en los comicios catamarqueños, que pusieron fin a veinte años de predominio del Frente Cívico y Social liderado por el radicalismo, influyó más el "efecto Cristina" o a la necesidad de los catamarqueños de decirle "no" al "eternismo".
Nadie puede pasar por alto las desafortunadas declaraciones pronunciadas días atrás por el gobernador Eduardo Brizuela del Moral, el perdedor de ayer, afirmando "Vamos a gobernar veinte años más, les guste o no les guste". Por lo visto, a muchos esa frase les disgustó, incluidos no pocos dirigentes de su propio partido político, la Unión Cívica Radical.
Quedó demostrado que los catamarqueños ya no quieren más dinastías políticas eternas, como la de los Saadi, que gobernó en los años 70 y desde 1983 hasta 1991, o al de un dirigente como Brizuela del Moral, que gobierna el distrito desde hace ocho años y aspiraba a conducirlo por cuatro años más, merced a la reelección indefinida que permite la Constitución de Catamarca.
El mensaje más fuerte de las urnas es que la ciudadanía ya no otorga cheques en blanco y sin fecha de vencimiento a sus mandatarios. Un mensaje que deberían recoger algunas de las pocas provincias que también admiten la reelección indefinida de sus gobernadores, como Formosa, La Rioja y Santa Cruz. También, algunos dirigentes ultrakirchneristas, como Diana Conti, que se apresuraron a pedir una segunda reelección para Cristina Kirchner en 2015.
Los comicios de Catamarca dejan, por supuesto, otras consecuencias políticas y algunas enseñanzas para la oposición. Especialmente, para el radicalismo, donde algunos dirigentes, tanto allegados a Julio Cobos como a Ernesto Sanz, advirtieron de cara a las elecciones presidenciales, que no se podrá subestimar al kirchnerismo y que deberán pensar en acuerdos programáticos y electorales más amplios que los originalmente proyectados.
Por Fernando Laborda
Especial para lanacion.com
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