En noviembre último, la Fundación Diario LA NACION premió un proyecto que le permitió a un grupo de familias mapuches de Río Negro la posibilidad de tener luz mediante energía eólica y paneles solares.
"Para pertenecer, para ser aceptados y ser reconocidos", así comenzó la entrega de los premios Comunidad Inclusiva Fundación Diario LA NACION, junto con la participación de Fundación Telefónica, Avina y Ashoka para destacar aquellas prácticas que promueven la inserción social en la comunidad, que se realizó en el Malba, en noviembre último.
Tres organizaciones resultaron ganadoras entre los 471 proyectos presentados y obtuvieron el premio de 5000 pesos para cada una, con el mismo orden de importancia, junto con una estatuilla de recuerdo que fue entregada por los representantes de las fundaciones.
El programa Tecnología para mejorar la calidad de vida de las familias rurales, que impulsa Claudio Eduardo Simari en la comunidad del Paraje Pilquiniyeu del Limay, en Río Negro, fue una de las iniciativas premiadas: "El proyecto surgió en 2003, en un colegio para adultos de la ciudad de Bariloche, al que concurrían dos chicos que habían vivido en el paraje Pilquiniyeu del Limay, que es un desierto de la provincia de Río Negro entre la zona andina y el Atlántico, donde no hay ningún medio de comunicación ni electricidad -contó-. Le dimos luz a 80 familias mapuches, que nunca soñaron con tenerla mediante energía eólica, pero ahora se extendió con paneles solares porque tienen menores costos de mantenimiento", afirmó el docente.
A la entrega también asistió Patricio Mesa, que vivía en el paraje y trabaja en la asociación. "La tecnología es una herramienta que sirve para mejorar la vida de los demás", explicó.
La segunda en recibir el premio fue Claudia Alejandra Martínez, de la Asociación Todos Juntos Podemos, por el proyecto Por la salud visual trabajamos todos juntos, en el que participan personas con discapacidad. "Presentamos el trabajo sobre óptica porque yo estudié óptica y fuimos al Ministerio de Trabajo para que nos capacitaran; la empresa Shell compró el equipamiento porque es muy caro. Nos llevó dos años, porque nuestros tiempos no son los mismos que los del resto, pero los respetamos y lo logramos. Ya vamos por la cuarta campaña de donación de anteojos y llevamos casi mil entregados. El trabajo nos dignifica porque no queremos que nos ayuden por lástima", sostuvo Claudia Martínez.
Luego, siguió la Casa de Galilea, Buenos Aires-Villa La Cava, San Isidro, de la coordinadora Edith Irahola. "Incluimos valores a través del arte como, por ejemplo, expresión corporal, murga, plástica y huerta, para estimular a los chicos e integrarlos a la sociedad junto a sus familias."
Paneles solares
Las 80 familias beneficiadas por el programa de energía solar, que es parte del proyecto que lleva adelante el Instituto de Formación Docente Continua de Bariloche, pertenecen a la etnia mapuche y viven en el paraje Pilquiniyeu del Limay, en Río Negro. Dadas las limitaciones económicas, la comunidad no tenía posibilidad de acceder a servicios básicos como la electricidad o el gas, por lo que calefaccionaban sus viviendas con leña e iluminaban con candiles con querosén y mecha.
El programa surge de un espacio que se desarrolla en el instituto, impulsado por un grupo de alumnos, futuros maestros, que reciben capacitación correspondiente a los contenidos de energía, electricidad, circuitos eléctricos y montaje práctico en los hogares, aplicando la transformación de la energía solar en eléctrica. Ellos se conectan con las comunidades y, mediante el trabajo con cada familia, colocan los paneles en las viviendas, que hoy tienen luz.